Autor: Elizabeth Estrada Correa.

Ana Lucia Quintero, profesora de la Institución Educativa Rural La Aurora, sede Coronel José Domingo Gallo, ubicada en la Vereda Viboral del municipio del Carmen de Viboral, nos narra la unión que se ha llevado a cabo entre la Universidad Santo Tomás sede Medellín y la Escuela Rural.

Gracias a conversaciones que se van tejiendo, la Universidad inició contacto con la Escuela, donde se habló -inicialmente- de las necesidades que esta presentaba. Una de ellas es, contar con los requerimientos físicos que la pandemia exigía para el regreso a clases. Esto, dio paso al primer encuentro:

La jornada de adecuación de los espacios con los protocolos de bioseguridad, donde se realizó la marcación de la escuela con señalización de las normas de bioseguridad, instalación de los geles antibacteriales e implementos de aseo.

La Santoto Llega al Carmen de Viboral

Las madres y niños: “se sintieron muy agradecidos, iniciando porque gracias a las adecuaciones en los protocolos de bioseguridad, pudimos abrir la escuela”, todo esto permitió que, madres y personas externas se sumaran con trapeadores, escobas y otros elementos que la escuela requería.

Lo anterior, nos recuerda una premisa memorable de Albert Einstein: “Dar el ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera”. Una acción e iniciativa, puede tener un impacto positivo, que permita la articulación y unión de distintas partes en pro de un mismo objetivo. 

En la visita dos, se realizó la entrega de kits escolares, para que los niños y niñas puedan contar con los materiales de estudio necesarios para continuar sus procesos de formación.

En el tercer encuentro, estudiantes del pregrado de arquitectura de la Universidad Santo Tomás sede Medellín, en compañía del docente Juan Fernando Molina, visitaron la Escuela Rural, con el fin de evaluar, y posteriormente crear una propuesta de mejoramiento estructural para la Institución.

Escuela-Rural

Este tipo de iniciativas ayudan a disminuir los factores que influyen en la deserción escolar, que estos jóvenes cuenten con las herramientas y los espacios adecuados para su formación académica y, de esta manera, evitar al máximo cualquier tipo de factor que influya en no volver a la escuela. 

Finalmente, debemos tener en cuenta que, si bien es cierto que el Estado debe garantizar el derecho a la Educación, hay una realidad existente en las condiciones socioeconómicas de muchos hogares colombianos. Por esto, es indispensable la solidaridad de las personas que puedan contribuir no solo a esta institución rural, sino a muchas que seguro necesitan apoyo para que los niños y las niñas tengan buenos procesos de aprendizaje que se puedan sostener en el tiempo.

19 de mayo de 2021.

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